La transformación que vivimos no es simplemente tecnológica. Se trata de un cambio fundamental en cómo las sociedades pueden expandir las oportunidades para que todas las personas vivan vidas que valoren. En este contexto, la alfabetización digital y la competencia en inteligencia artificial se han convertido en prioridades estratégicas innegociables para el desarrollo humano integral, especialmente en América Latina.
La IA Literacy Como Competencia Esencial
En 2025, la capacidad de comprender y trabajar críticamente con inteligencia artificial se posiciona al mismo nivel que la lectura, la escritura y las habilidades digitales básicas. Sin embargo, esto va mucho más allá de aprender a usar ChatGPT o asistentes inteligentes. La alfabetización en IA requiere pensamiento crítico profundo: entender cómo funcionan estos sistemas, qué los impulsa y cómo impactan la sociedad a todos los niveles.
La justificación es contundente. El Foro Económico Mundial proyecta que casi el 40% de las habilidades requeridas por la fuerza laboral global cambiarán en los próximos cinco años. Sin embargo, mientras la innovación tecnológica avanza aceleradamente, los sistemas educativos frecuentemente quedan rezagados. Este desfase es precisamente lo que iniciativas como el Marco de Alfabetización en IA (AILit) buscan cerrar, reconociendo que la educación debe trascender la alfabetización digital convencional para abrazar la competencia en IA como una prioridad educativa central.
El Contexto Latinoamericano: Oportunidades y Desafíos
América Latina enfrenta una realidad dual con implicaciones profundas. Por un lado, existe un potencial transformador sin precedentes. De acuerdo con análisis del Banco Mundial, entre el 30% y el 40% de los empleos en América Latina y el Caribe están expuestos de alguna manera a la inteligencia artificial generativa. Esto representa tanto riesgos como oportunidades extraordinarias.
Sin embargo, la infraestructura fundamental permanece como barrera crítica. Solo dos tercios de los hogares en la región tienen acceso a internet, muy por debajo del promedio de la OCDE que ronda el 91%. Además, de los trabajos potencialmente beneficiados por IA, aproximadamente 17 millones podrían no aprovechar estos beneficios debido a la falta de infraestructura digital.
El diagnóstico se complica cuando analizamos la capacidad de recursos humanos. La CEPAL reporta que desde 2022, la brecha de talento en IA relativa al promedio global se ha ampliado, asociada con una aceleración en la fuga de especialistas. Colombia lidera preocupaciones sobre marcos regulatorios obsoletos, con el 61% de las empresas citando este factor como barrera para la transformación. En Argentina, el 57% de las firmas expresan la misma inquietud.
Avances Regionales: El Caso Peruano
Perú presenta un caso particularmente ilustrativo del potencial de cambio. El país alcanzó la posición 45 entre 109 países en el Global Skills Report 2025 de Coursera, consolidándose como un actor emergente en el camino hacia una economía del conocimiento. Más significativamente, la región muestra un crecimiento explosivo en áreas clave: los cursos de IA generativa experimentaron un incremento del 243%, mientras que los programas en ciberseguridad crecieron 33%.
La penetración de internet en Perú alcanza 79.5% de la población (27.3 millones de usuarios), aunque aún deja 20.5% offline. Iniciativas como Internet para Todos han demostrado ser cataléticas, llevando servicios de conectividad a 3.7 millones de peruanos rurales que carecían de cobertura. Desde su lanzamiento en 2019, el programa se proyecta alcanzar más de 18,700 localidades, evidenciando que la voluntad política puede cerrar brechas concretas.
Las mujeres representan el 44% de los estudiantes en plataformas como Coursera en Perú, con participación significativa en sectores estratégicos: 28% en IA generativa, 32% en programas STEM, y 13% en certificaciones profesionales. Este dato es crucial para entender que la transformación digital puede ser también inclusiva si se diseña intencionalmente.
El Dividendo de la IA en la Educación
Uno de los hallazgos más reveladores proviene de investigación colaborativa entre la Fundación Walton y Gallup: los maestros que integran herramientas de IA recuperan 5.9 horas semanales, equivalente a seis semanas adicionales de escuela al año. Para sistemas educativos con restricciones presupuestarias crónicas como los de América Latina, este “dividendo de IA” no es marginal—es transformativo.
Los datos muestran que escuelas con políticas de IA explícitas obtienen un dividendo 26% mayor (2.3 versus 1.7 horas por semana). Esta diferencia sugiere que los marcos regulatorios habilitantes generan ventajas competitivas inmediatas y medibles. Los maestros que usan IA semanalmente demuestran 48% más optimismo sobre el potencial de engagement estudiantil comparado con el 25% de no-usuarios.
Sin embargo, existe una advertencia crucial: AI no puede reemplazar la resolución de problemas sistémicos como la escasez de docentes y las inadequacidades infraestructurales, que requieren inversión sostenida y atención política persistente.
Marcos Globales para Orientar la Acción
La comunidad internacional ha generado marcos conceptuales robustos para orientar estas transformaciones. En septiembre de 2024, UNESCO lanzó sus Marcos de Competencia en IA para docentes y estudiantes, reconociendo que las sociedades AI-alfabetizadas requieren competencias definidas y progresivas.
El Marco AILit (Artificial Intelligence Literacy), en consulta pública hasta finales de 2025, organiza la alfabetización en IA alrededor de cuatro dominios prácticos:
Interacción con IA: Entender cuándo y cómo la IA está presente en herramientas cotidianas y evaluar críticamente sus resultados.
Crear con IA: Colaborar con herramientas de IA para resolver problemas y creatividad, considerando implicaciones éticas como propiedad intelectual y sesgos.
Gestionar acciones de IA: Delegar tareas a IA responsablemente, establecer directrices y asegurar supervisión humana.
Diseñar soluciones de IA: Explorar cómo funcionan los sistemas y cómo construir o adaptar soluciones para problemas reales.
El Acta de IA de la Unión Europea, en su Artículo 4, establece que quienes despliegan sistemas de IA de alto riesgo deben asegurar que los usuarios tengan niveles suficientes de alfabetización en IA. Esto transforma la competencia en IA de un “nice-to-have” educativo a una exigencia regulatoria global.
Desafíos Persistentes: La Brecha Que Amenaza Reproducirse
A pesar del optimismo, persisten riesgos estructurales. La integración de IA en sistemas educativos desiguales corre el riesgo de profundizar las brechas existentes. Las escuelas privadas de la región podrían acelerar su transición al futuro mientras las instituciones públicas luchan por mantener conectividad básica. Si solo los estudiantes más privilegiados acceden a aprendizaje potenciado por IA, la tecnología diseñada para democratizar educación podría convertirse en nuevo motor de exclusión.
Existe también una legítima preocupación pedagógica. Muchos docentes temen ser reemplazados—temor magnificado por salarios bajos, inseguridad laboral y falta de desarrollo profesional. Otros se preocupan por perder la dimensión humana de la enseñanza, particularmente en regiones donde la conexión emocional y comunitaria son centrales al aprendizaje.
Las preocupaciones sobre privacidad, sesgo en datos y la influencia de empresas tecnológicas extranjeras en currículos locales no son paranoia sino prudencia legítima. Aproximadamente la mitad de la Generación Z obtuvo calificaciones bajas en “evaluar e identificar deficiencias críticas de la tecnología IA”, como reconocer si los sistemas pueden inventar hechos.
Recomendaciones de Política Pública
Para que la alfabetización digital y la competencia en IA avancen como prioridades de desarrollo, necesitamos intervenciones políticas multidimensionales:
Infraestructura digital como bien público: Los gobiernos deben garantizar conectividad, acceso a dispositivos y capacitación docente como fundamentos, no como privilegios. El modelo peruano de Internet para Todos, aunque imperfecto, demuestra que expansión rural es viable.
Adaptación local de IA: Las soluciones globales deben contextualizarse para realidades bilingües, comunidades rurales, diversidad cultural y necesidades socioemocionales específicas de la región. No existe “talla única” para América Latina.
Empoderamiento, no reemplazo de docentes: IA debe liberar a educadores de tareas administrativas para que se enfoquen en mentoría, pensamiento crítico y desarrollo emocional—dimensiones profundamente humanas que permanecen irreemplazables.
Marcos regulatorios habilitantes: Las políticas AI explícitas en escuelas generan dividendos 26% mayores. La regulación flexible que promueba experimentación responsable, alineada con iniciativas como la de Colombia y Uruguay, acelera adopción y aprendizaje.
Inversión en capacidad institucional: El 26% de compañías en la región identifican falta de claridad sobre cómo integrar IA como obstáculo. Se requieren fondos para asesoría técnica, pilotos locales y evaluaciones de impacto basadas en evidencia.
La Perspectiva del Desarrollo Humano
El Informe de Desarrollo Humano 2025 del PNUD sitúa la cuestión en marco correcto: la IA es importante, pero lo crucial es expandir las capacidades de las personas para hacer elecciones significativas en un mundo con IA. El desarrollo depende menos de lo que IA puede hacer y más de cómo se movilizan imaginaciones colectivas para remodelar economías y sociedades a favor de todos.
La alfabetización digital y la competencia en IA son, en este sentido, pre-requisitos para la libertad sustantiva. Sin ellas, las personas son vulnerables a desinformación, sistemas sesgados y decisiones algorítmicas opacas que escapan a su comprensión y control. Con ellas, personas y comunidades pueden ser participantes informados, críticos e incluso moldeadores de cómo la IA se desarrolla y se despliega.
Hacia un Futuro Inclusivo
La convergencia de datos, marcos globales y pilotos regionales sugiere un camino claro aunque exigente. América Latina tiene “dos años decisivos” para consolidar políticas, inversiones e instituciones que cierren la brecha entre potencial y realidad. El dividendo educativo está documentado y cuantificado. La pregunta que define el futuro es si la región tendrá capacidad—y voluntad—para implementar transformaciones antes de que la ventana de oportunidad se cierre.
Lo que está en juego no es simplemente competitividad económica. Es la oportunidad de que millones de personas en América Latina participen plenamente en la economía digital, cuestionen sistemas de IA que los afectan, y co-creen soluciones a desafíos locales usando herramientas globales. Esa es la promesa auténtica de la alfabetización digital y la competencia en IA como prioridades para el desarrollo humano.