Inteligencia Artificial y empleo: ¿amenaza u oportunidad para los países en desarrollo?

La inteligencia artificial representa simultáneamente una amenaza y una oportunidad transformadora para los países en desarrollo, con el resultado final dependiendo fuertemente de las decisiones políticas y de inversión que estos tomen en los próximos años. A diferencia de las economías avanzadas, donde el impacto será más disruptivo, los países en desarrollo enfrentan un panorama más gradual pero potencialmente más favorable si logran aprovechar la tecnología de manera estratégica.

El Impacto Real: Cifras Clave para América Latina y Países en Desarrollo

Según un estudio del Banco Mundial y la Organización Internacional del Trabajo que analizó 25 países y 3.500 millones de personas, entre el 26% y el 38% de los empleos en América Latina podrían estar expuestos a la inteligencia artificial generativa. Sin embargo, esto no significa que todos estos empleos desaparecerán. Los datos revelan un matiz crucial: entre 2% y 5% de estos empleos corren riesgo de automatización completa, mientras que entre 8% y 14% podrían experimentar aumentos significativos de productividad sin desplazamiento laboral.​

En términos comparativos, la exposición es menor que en economías avanzadas. Mientras que en países de ingreso alto aproximadamente el 60% de los empleos pueden verse afectados por la IA, en mercados emergentes la exposición es de 40% y en países de ingreso bajo apenas alcanza 26%. Esta diferencia estructural ofrece una ventana de oportunidad temporal para que los gobiernos en desarrollo se preparen.​

Las Razones Detrás de la Menor Vulnerabilidad

La estructura del mercado laboral en países en desarrollo proporciona una protección natural contra la automatización inmediata. Los trabajos predominantes en estas economías involucran tareas manuales e interacciones interpersonales directas, características menos susceptibles a la automatización por IA. Sectores como la agricultura, construcción, servicios domésticos y comercio informal representan una porción importante del empleo y continúan siendo difíciles de automatizar completamente.​

Además, limitaciones en infraestructura eléctrica e internet afectan la capacidad de adoptar IA a gran escala. Aproximadamente 17 millones de trabajadores en América Latina podrían quedar excluidos de los beneficios de la IA debido a estas brechas de acceso. Esta desventaja inicial, aunque parece negativa, actualmente frena la automatización masiva y proporciona más tiempo para planificación e implementación de políticas.​

Las Amenazas: Desigualdad Profundizada

A pesar del panorama relativamente moderado, existen riesgos significativos que no pueden ignorarse:

Concentración de beneficios en economías formales y urbanas. La IA generativa afecta principalmente los empleos formales en centros urbanos, especialmente aquellos ocupados por trabajadores con educación superior. En ciudades como Santiago (Chile) con 37% de exposición o Buenos Aires (Argentina) con 44%, los trabajadores enfrentan mayor riesgo de disrupciones. Esta dinámica podría profundizar las brechas de ingresos entre áreas urbanas y rurales.​

Vulnerabilidad diferencial por género y edad. Las mujeres enfrentan casi el doble de exposición a la automatización que los hombres en muchos países en desarrollo. Los trabajos administrativos, servicios de atención al cliente y educación—donde el empleo femenino es concentrado—presentan mayor riesgo de automatización. Simultáneamente, el empleo juvenil muestra signos preocupantes de disminución en roles con alta exposición a IA, especialmente entre los 22 y 25 años, amenazando las trayectorias profesionales iniciales.​

La brecha de capacidades como divisor de naciones. Sin inversión decidida en educación y desarrollo de habilidades, la IA podría “convertirse en el mayor acelerador de desigualdad” entre países. El PNUD advierte que sin políticas inclusivas deliberadas, la IA podría “socavar” los logros en reducción de pobreza y desigualdad que se han alcanzado en las últimas décadas.​

Las Oportunidades: Productividad y Creación de Nuevos Empleos

El lado positivo del análisis ofrece perspectivas transformadoras:

Incrementos significativos en productividad. La IA tiene el potencial de aumentar la productividad en sectores clave como salud y finanzas hasta en un 5%. En el caso específico de Colombia, se estima que una adopción máxima de IA en los próximos 10 años podría triplicar la productividad y aumentar el PIB hasta 6.8%. A nivel regional, solo las economías de ASEAN podrían adicionar cerca de un billón de dólares al PIB durante la próxima década.​

Creación de empleos de mayor valor agregado. Históricamente, las revoluciones tecnológicas (electricidad, computadoras, internet) han generado más empleo del que destruyeron. La IA no será diferente: complementará trabajos existentes creando demanda de nuevas habilidades—pensamiento crítico, creatividad, resolución de problemas, alfabetización digital. Se proyecta la creación de entre 20 y 50 millones de nuevos empleos globales para 2030.​

Transformación de sectores clave. En salud, educación y servicios públicos, la IA está demostrando potencial real. Empresas brasileñas como Dasa utilizan IA para digitalizar prescripciones médicas procesando 360.000 solicitudes mensuales. En educación, plataformas basadas en IA crean entornos personalizados que se adaptan a necesidades individuales, mejorando calidad educativa especialmente en áreas con recursos limitados. La telemedicina y educación a distancia apoyadas en IA pueden fijar población en zonas rurales, combatiendo el despoblamiento.​

Oportunidades en emprendimiento y talento tecnológico. Países como Brasil, México, Argentina y Colombia están emergiendo como hubs de talento en IA. Brasil lidera la región en investigación con 500+ startups de IA enfocadas en healthcare, fintech y modelos de lenguaje. Esta posición puede atraer inversión extranjera y crear ecosistemas de innovación de alto valor agregado.​

Las Brechas Críticas: El Desafío Central

El verdadero dilema para países en desarrollo se resume en una frase del economista jefe del PNUD: “La principal línea de falla en la era de la IA es la capacidad”. Los países que inviertan en habilidades, infraestructura digital y gobernanza sólida se beneficiarán; los demás corren el riesgo de quedarse muy atrás.​

La brecha de habilidades es crítica. En Brasil, el 63% de trabajadores reporta no tener habilidades para usar herramientas de IA; en México, la cifra alcanza 54%. Latinoamérica enfrenta una paradoja: adopción de IA superior al 40% en empresas, pero falta masiva de capacitación en la fuerza laboral.​

La brecha de infraestructura digital es fundamental. Solo 36 de 193 países (aproximadamente 16%) cuentan con centros de datos especializados en IA. Alrededor de 1.400 millones de personas en países menos desarrollados tienen acceso limitado a internet, con solo 36% de cobertura. Mientras Singapur, Corea del Sur y China invierten masivamente en infraestructura y habilidades de IA, otros países “aún luchan por fortalecer el acceso y la alfabetización digital básica”.​

La brecha de formalización laboral. En América Latina, más de la mitad de todos los empleos son informales. En países como Bolivia, Perú y Honduras, la informalidad supera dos tercios. Los trabajadores informales están excluidos de las políticas de capacitación y protección laboral, ampliando la desigualdad.​

Recomendaciones Estratégicas: Del Riesgo a la Oportunidad

Los expertos del Banco Mundial, FMI, PNUD y organismos internacionales convergen en cinco pilares de política:

1. Priorizar el aumento de productividad sobre la automatización. Los gobiernos deben promover aplicaciones de IA que mejoren la productividad humana, no reemplacen trabajadores. El enfoque debe ser complementar al capital humano, no sustituirlo.​

2. Invertir masivamente en educación y capacitación. Modelos como el de Chile (capacitación de docentes para efecto multiplicador) y Uruguay (programa Ceibal integrando IA en escuelas) demuestran que es posible. La “alfabetización en IA”—comprender cómo funcionan estos sistemas, cómo interactuar efectivamente y utilizarlos responsablemente—debe ser competencia transversal en educación.​

3. Ampliar infraestructura digital y energética. El acceso confiable a electricidad e internet, especialmente en zonas rurales, es crítico. Esto no es solo un desafío tecnológico sino de voluntad política y presupuesto. Algunos países están comenzando: India subsidia creación de modelos adaptados a sus lenguas; África discute centros de cómputo regionales.​

4. Formalizar la economía y fortalecer sistemas de protección social. Impulsar transición de trabajadores del sector informal al formal ampliaría el alcance de políticas de capacitación y protección. Panamá, por ejemplo, ha introducido disposiciones requiriendo al Estado implementar campañas de capacitación para facilitar transiciones laborales.​

5. Implementar gobernanza ética e inclusiva. Regulaciones como las de Perú (Ley 31814), Brasil y Chile están incorporando evaluaciones de impacto en sistemas de IA, especialmente en decisiones de contratación y educación. Esto mitiga riesgos de sesgos que afecten desproporcionadamente a comunidades rurales e indígenas.​

Perspectiva Regional: Casos Latinoamericanos

Liderazgo regulatorio. Brasil, Chile y Perú son referentes regionales en regulación de IA. Colombia está en proceso de legislación específica con el proyecto de “armonización de IA y protección al derecho al trabajo”. Estos marcos enfatizan protección laboral, capacitación de fuerza laboral y reducción de brechas digitales.​

Innovación empresarial. Google Cloud ha documentado 90 casos de IA en Latinoamérica mostrando aplicaciones reales: startups como Hunty (automatización de procesos HR), empresas de energía optimizando transiciones limpias, retail personalizando experiencias de clientes. Esto demuestra que la región no solo consume IA, sino desarrolla soluciones adaptadas a contextos locales.​

Conclusión: La Ventana de Oportunidad

Para países en desarrollo, la IA presenta una oportunidad temporal única pero cerrada. Las economías avanzadas ya enfrentan disrupción laboral significativa y compiten por capturar beneficios de productividad. Los países en desarrollo, con su estructura laboral más orientada a tareas manuales e infraestructura limitada, tienen entre 5 y 10 años para construir capacidades, regulación y sistemas educativos antes de que la adopción acelerada de IA cierre esta ventana.​

Sin acción decidida, la IA profundizará desigualdades existentes: entre países (ampliar la brecha entre líderes tecnológicos y seguidores), dentro de países (entre trabajadores con habilidades IA y sin ellas), y entre grupos (mujeres, jóvenes y poblaciones rurales enfrentarán desproporcionadamente la automatización sin oportunidades equivalentes).​

Con acción decidida—inversión en educación digital, expansión de infraestructura, formalización laboral, regulación ética y gobernanza inclusiva—la IA puede convertirse en “la palanca que inaugure una nueva era de prosperidad”, transformando países en desarrollo en economías más productivas, innovadoras e inclusivas. El balance final entre amenaza y oportunidad dependerá de las decisiones de política pública que los líderes tomen ahora.​